Cataratas del Iguazú
En un rugir de mil leones,
reverberante en la distancia,
oír se deja el coloso,
crestoso manto que baña.
Desde el principio del tiempo,
paciencia Divina creadora,
esmerilando las rocas,
saltos y cuencas perfora.
De exiguas rías lejanas,
se van sumando corrientes,
que en
intrincados diseños,
bajan gigantes, refulgentes!
Y a ti ocasional viajero,
si tan grandiosa belleza,
conmueve tu alma sencilla,
compartimos su naturaleza.
Así, el mar o la montaña,
con su iracunda violencia,
no me llaman al regazo,
sino a laxa indiferencia.
En cambio las dulces cascadas,
generadoras de vida,
obra del Dios poderoso,
claman por mí sin medida!
Y en un día muy lejano,
cuando yo forme parte del mundo,
navegaré en estos cauces,
seré eterno en lo profundo.
En infinito proceso,
de innúmeras travesías,
alcanzaré otras aguas,
mas volveré en cien poesías.
Marcelo Brown · 2023
Las Cataratas del Iguazú forman uno de los paisajes naturales más impresionantes del planeta. Situadas en la frontera entre Argentina y Brasil, el río Iguazú se precipita allí en una sucesión de más de 270 saltos de agua que caen desde alturas de hasta 80 metros, creando un inmenso anfiteatro natural rodeado de selva subtropical.
El constante estruendo del agua genera una nube de vapor que alimenta la exuberante vegetación del Parque Nacional Iguazú, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO. Este ecosistema alberga una extraordinaria diversidad de vida: mariposas de colores intensos, tucanes, coatíes y una flora exuberante que convierte el lugar en uno de los ambientes más ricos de Sudamérica.
El punto más espectacular es la Garganta del Diablo, una inmensa herradura de cascadas donde el agua cae con una fuerza que hace vibrar el aire. Allí el visitante no solo observa el paisaje: lo siente. El suelo tiembla ligeramente bajo los pies, la niebla cubre el rostro y el sonido del agua llena todo el horizonte.
No es extraño que un lugar así inspire textos, leyendas y poemas. Frente a Iguazú, la naturaleza parece hablar con una voz antigua que recuerda al viajero que algunos paisajes no solo se miran: también se escuchan y se sienten.








